26 jul. 2010

Si quisieras el fuego lo tendrías en tus manos…

Si quisieras el fuego lo tendrías en tus manos…

Encenderías el pabilo derruido de mi alma con el solo palpar de tus manos en mi pecho, contigo me siento bien bajo la lluvia si el calor de tu fuego es quien me acobija y todo permanece en silencio cuando lo único que quiero oír es el palpitar de tu corazón, el caer de tus cabellos en mis dedos y el suave dilatar de tus pupilar.

Son tus ojos lo que admiro con cariño y acá en la lejanía les encuentro semejanza con las fases de la luna, nuestro único satélite, nuestra única compañía, los demás planetas son solo vagabundos errantes del espacio ocupados en sus bastas monarquías.

Si quisieras el juego lo tendrías en tus manos…

Te buscaría por el bosque mi amada, montado en mi corcel de madera, rompería las cadenas de agua que aprisionan la tierra como ríos y en último intento por salvarte le enterraría la daga al ogro que te acecha bajo el puente, al dragón de tu custodia y patearía el trasero de todos tus demonios.

Buscaría tu sonrisa en la madera, en las rocas, en la nube cargada de lluvia y en última instancia voltearía el arco iris solo por verla reflejarse. Ahora que lo sabes he decapitado a la bruja con la manzana envenenada que pretendía regalártela y aquí estoy mi princesa, golpeando en la ventana de tu ser mostrándome al mundo como un valiente caballero y ante ti como siempre quise ser, tu hidalgo caballero don quijote de la mancha.