1 ago. 2010

La nada, el principio y el átomo.

Almas rotas que ser yerguen ante la voz dulce que las llama

Hedores color purpura sulfuran las llagas de los corazones rotos

Encuentran alivio entre las manos que dispuestas al amor

Acogen en sus dedos la materia viscosa, resbalosa de penurias, fugaz como un suspiro

El hombre animal de costumbres

Se ata a la tierra que lo aclama como un niño se ata a la mano de su madre

Su espíritu prisionero reclama desde el vientre el pronto retorno a la nada

Al principio

Al átomo

Y es entonces cuando igualmente desde la nada

Al principio

En el átomo

Descubre la imperiosa necesidad de sentirse libre,

Desdichado,

Solo,

Amado

Reflexiono ante la puesta de un sol majestuoso

Y me empiezo a preguntar

¿Aun me amarías en la mañana?