18 sept. 2010

El misterioso caso Little John y la planta de frijol.



Es la mala hora, condenado estoy

Es la mala hora, condenado estoy

Y pájaros hambrientos anuncian la aurora

Es la mala hora, mi jodida suerte termino”

El día antes de que lo fueran a condenar, el verdugo le dijo que tenia que pedir su ultimo deseo, pero, ¿que se le podría ocurrir?, a Little John le hubiese encantado jugar como Pele, pero ni el verdugo ni nadie podría cumplirle ese deseo, además, ¿de que sirve jugar como Pele si lo están condenando a muerte?, así que siguió pensando, las cosas materiales no le causaran alivio al enorme hoyo de su alma, entonces comenzó a descartar toda clase de artículos inútiles que se le venían a la cabeza, influencia sin duda de la cajita tonta. La respuesta fue sorpresa para todos nosotros, y aun mas sorpresa fue causal de risa en toda la corte, Little John había desperdiciado su ultimo deseo pidiendo 3 frijoles, si, 3 pequeños frijoles, me preguntaba ¿que haría Little John con ellos?, son solo 3 no sirven ni para preparar un platillo, el juez apresuro el asunto y Little John fue enviado a su mazmorra con sus 3 miserables frijoles.

La noche comenzó a brotar sus estrellitas y una a una fueron apareciendo como si hubiesen acordado una cita previa, yo las conté, y créanme cuando les digo que si las reuniese todas, cabrían y bastarían en cuatro besos, desde la torre de mi habitación se observaba el majestuoso mar y al fondo en el horizonte, asomaba la luna desfilando como una princesa por la pasarela del cielo, adornada en los hombros con nubes entrometidas camino hasta la cúspide del cielo, allí desapareció de repente por los cúmulos de nubes que la asediaban. Cabeceaba ya en mi escritorio rendido por el trabajo de esa noche cuando desde la tierra se empezó a escuchar un fuerte rugido, como el bramar de un elefante, peor aun como el rugir de un oso con su alma furiosa, el viento se alboroto en la torre y del cielo empezaron a brotar gigantescas gotas de agua, Salí presuroso al balcón de mi cuarto y un enorme tallo desprendía las tapias del castillo, frijoles se cargaban en sus ramas, y las hojas tenían la envergadura de una vela de navío pirata.

Los guardias aseguraron que Little John había escapado, pero nadie entendía porque, los frijoles no eran mágicos, fueron tomados del canasto del chef real, y solo una persona en el reino tenia la habilidad de hechizar frijoles, pero eso había sido hace mucho tiempo, historias que mi abuelo me contaba para dormitar en la cama, Juanito, si, así se llamaba el cuento, nunca creí en el, pero ahora es diferente…

Little John jamás fue encontrado, nadie lo vio salir por la cúspide de la planta, se encontró un túnel tallado en el interior del frijol, su destino conducía a las raíces del mismo, se pensó en un principio que Little John sabia lo que le esperaba si subía por el tallo, un gigante furioso por la ineptitud de la justicia a quien había acudido en favor de demandante y la huida del ultimo heredero de quien siglos atrás robara a su padre una gallinita que ponía huevos de oro, y otra serie de artículos además de ser el asesino material de su padre al provocarle una horrenda caída desde una planta de frijol.

Es elemental mi querida compañera, Little John se encuentra en el hades, pero este caso no corresponde a mi intelecto, será una misión que deberás aceptar.