7 ene. 2011

Después de la lluvia.



Después de la lluvia, viene la calma
esa calma inmaterial que se siente al respirar el perfume impreso
en tu próxima carta a entregar,
la calma indescriptible que se siente
al ver regresar la sonrisa difusa de alguien que la había perdido.

Después de la lluvia, quedan los charcos de agua
exactos y eternos con un cuadro surrealista en el fango
predilecto para jugar, saltar sobre ellos,
empaparse de risa, mojarse la cabeza de sueños
regresar a casa, secarte
dormitar leyendo una revista mientras tomas una deliciosa taza de chocolate
y esperar a que vuelva a llover.

Después de la lluvia, queda el sol
perezosamente estirando sus rayos tras las nubes
tras un cielo que huye apresurado a tornarse claro
a tornarse azul
a tornarse tibio, perfecto para una fotografía
perfecto para estar junto quien mas queremos.

Después y durante la lluvia, quedan las historias
quedan los cuentos y leyendas
los gritos de alguien que se adentro tan profundamente en ellas
y las risas de quienes sabían para que son los cuentos de terror.

Después de la lluvia, quedas tu, quedo yo.