13 jul. 2011

Catalejo y su misión

Relato original de Pacelli Torres


Catalejo es un extraño personaje que cultiva los relámpagos en las tardes de tormenta. Viste un majestuoso traje de lentejuelas brillantes y un sombrero de copa. En días lluviosos, deja sus recintos y sale a la espera del fulgor de un rayo. Allí, deposita sus semillas y regresa a su hogar.

La posibilidad de que sus semillas germinen es bastante remota, y aunque Catalejo conoce las estadísticas, ha continuado su labor por miles y miles de años.

Le conocí hace algún tiempo, cuando durante una caminata de domingo, me ví en medio de una inclemente tormenta. Al principio no entendí qué significaba ese segundo resplandor que aparecía con cada relámpago, luego se fue haciendo claro ante mi vista y finalmente pude distinguir una figura con sombrero de copa moviendose a prisa en el cielo que, para mi asombro, esparcía semillas en los rayos. El retumbar del trueno era una señal de que su misión había concluído con éxito.

Catalejo ha esperado por milenios ver sus semillas florecer, y lo hace sin prisa ni desesperación, pues sabe que mientras haya seres humanos en el planeta tierra existe la posibilidad de que sus semillas sean regadas con la energía apropiada y puedan germinar. Al hacerlo, tal vez la cadencia que producen forme la fuerza motriz que ordene las letras para formar un poema de amor.

Y, en efecto, no hace mucho, un estudiante que durante una pausa en sus estudios observaba tras la ventana una tormenta, escribió un poema para su amada, y los ojos de esta al leerlo brillaron con el resplandor mágico que hizo que Catalejo supiera que su labor por fin había dado fruto.

Pacelli, julio 13 2011