8 dic. 2012

Cóndor de los Andes (Vultur gryphus)



"la muerte de cualquier hombre me disminuye, porque estoy ligado a la humanidad; y por consiguiente, nunca hagas preguntar por quién doblan las campanas; doblan por ti ".
"...embargada por el gran sentimiento de tristeza que dejan aquellas personas especiales para las que éste mundo era pequeño."



Así comienza la vida, solamente basta un leve suspiro y todo vuelve a empezar.
Y justo cuando mi afligido corazón renegaba de la indolente humanidad,
justo cuando empezaba a creer que esta raza de hombres no tendría redención...
Apareció él.
Un hombre altivo como el cóndor, de enorme corazón, de buenos sentimientos...
y así forje mi camino de aprendiz, junto a buenos maestros
dejando en el pasado ese odio efímero in-argumentado hacia los hombres de los que hago parte
todo porque en su rostro se reflejaba la esperanza de un mundo mejor
en su pensamiento orbitaba el frágil y preciado equilibrio de Gaia
Si, Gaia, la de anchos pechos, nuestra madre
a la cual hoy a retornado, a la cual siempre defendió
Y es que eso fue lo que aprendí de él, 
A respetar, lo que me ha brindar el pan
A venerar, a mis iguales y a los que no
A honrar, los peces de las aguas, las aves de los cielos, los animales de la tierra
Hoy mi corazón embarga un sin fin de sentimientos
La alegría, porque pude aprender mucho de él y porque como él se que hay muchos
La tristeza, porque su cuerpo material no rodeara los habituales habitaculos de enseñanza
Maestro, después de todo...
después de este ritual de luz
después de esta leve tormenta llamada vida
Nos quedan tus enseñanzas
Nos quedan la idea quimerante que ardía como lava en tu mente
y eso es eterno
es una llama que jamás se apagara
y después de todo podrás ver el mundo de tu propia utopía
forjado por nuestras manos, inspirados por tu ejemplo...

Al profesor Luis Bernardo Torres Peña (RIP), Profesor UIS sede Málaga.