8 ene. 2014

Como pasaba el tiempo

Pase tanto tiempo queriendo saber de ella, queriendo tenerla de nuevo entre mis brazos y amarla. 
Me la pase sintiendo el frío viento de la soledad, abrigado bajo la ruana de la esperanza de volver a verla.
Y así eran los días en el monte, frío de noche, calor en el día, osea inestables.
Y pues se llego el día en que volviera, y emocionado saque a volar los pavos reales, despulgue el perro, saque las cobijas al sol y mate 3 gallinas.
Preparando el sancocho la vi asomar por la ventana, yo taba llorando de picar cebolla, cuando llego. Llego más colorada que antes, pero igual de linda que siempre, llego con un fajo de tela terciado al espinazo como cuando se fue, pero ya no era ella.
A pesar de que me insistía que en ella nada había cambiado, a mí no me metía los dedos en la boca. 
Yo sabía que en sus ojos tristes se hacían planes y que en esos planes yo no tenía ni pinta de presencia. 
¿y entonces que hacía con mis corotos?, ¿y con las matas que sembré en la huerta, las que crecían juntas pero no revueltas?, ¿y que iba yo a hacer con el tiple y la guitarra y los momentos y juramentos de amor?, las canciones compuestas...
Todo fue en vano...
Entonces me resigne, porque ¿qué más hace uno, mano?, sino, bajar la cabeza y aceptar.
Por ahí me quede con el sancocho servido, hasta cilantro le había picado pa' que se acordara a lo que sabe el terruño.
Pero no sirvió de nada.... ni quiso acordarse.
Así la vi irse, por donde llego.
Ahora me paso las noches, como alma en pena y sin dormir, yo no quería olvidarla pero me obligaron, y como le dice uno al corazón que deje de amarla, si esa decisión no la toma uno.
Hasta el trago más dulce me sabe a rancio, y la panela no endulza como antes, intente armar melcochas pero un toro se me mando y me arrebato la olleta, y el tinto me queda cargado, la arepa se me quema, se me derrama la leche, ni alientos tengo pa' achicar un ternero...
Todo es como sin gracia, como desabrido... todo es tan estéril cuando ella no esta.